¿Quién no se acuerda del estribillo de esa tonada infantil, del patio de mi casa? Pues yo creo que la vida funciona como dice esa canción, cuando llueve se moja, como los demás...
Claro que si, la vida no para de atosigarnos con la lluvia. Una lluvia que a todos nos afecta y nos hace sentirnos bien o mal, pero cuando nos sentimos bien, no agradecemos esa lluvia de palabras, hechos, momentos o sentimientos que lo proporciona y cuando nos sentimos mal, atacamos a lo que nos provoca este sentimiento. La verdad, somos unos seres tan viscerales que si esto sigue así, acabaremos en una constante depresión colectiva, con el Réquiem de Mozart por himno.
Simplemente, decirle a todos aquellos que se piensan que las personas somos un self-service: ¡Si no os gusta, dos piedras!
viernes, 29 de febrero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Que no pare de llover, por favor!
Publicar un comentario