domingo, 24 de febrero de 2008

La (in)felicidad

Hay quien dice que es feliz, cuando en verdad, está suscrito y financia varias plantas de Kleenex en el sudeste asiático.
Hay quien dice que es feliz, cuando en verdad, preferiría estar encerrado en un cuarto sin luz, llorando en un frío rincón.
Hay quien dice que es feliz, cuando en verdad, está muerto por dentro y su aspecto exterior se va deteriorando como el retrato de Dorian Gray, en la novela homónima de Oscar Wilde.

La felicidad, es algo que se dice que se tiene. Pero en realidad, hay que vivirla y transmitirla, para asegurarse que se posee. No se puede ir anunciando que se es feliz, por haber logrado un gran premio de lotería, conseguido un trabajo nuevo o haber encontrado el amor de tu vida. Hay que vivirlo. Y la felicidad, es algo que es díficil de transmitir y vivirla al 100%. En cambio la infelicidad, se ve, se nota y se palpa. Se huele a millas y se hace notar a yardas.

¿Y por qué aparece? Por cuatro desalmados que la atraen hacía ellos para luego descargarla sobre sus semejantes. Triste, es la noticia que hoy damos, pero cuando la tormenta supera al aguacero, no se puede ser más negativo.

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