lunes, 31 de marzo de 2008

El gota a gota

Gotea, constante y silencioso, ante los pies de la cama. Me llama y me advierte de lo que me queda por venir. Tiemblo y me agarro a la almohada. Cuando me giro, noto más gotas sobre mi rostro. Ya no es tormenta, tampoco siquiera aguacero. El sol ha podido con esas nubes y las ha destruido. El agua restante, cae por mi rostro y mirando al techo, me preguntó cual es el mal que he hecho.

Intenté ser sincero, prefiriendo ser tormenta antes que aguacero, pero ante la falta de temor, perdí la primera batalla y acabé disolviéndome. No volverá a ocurrir.

No hay comentarios: