domingo, 17 de febrero de 2008

Y la noche se hizo eterna...

Y la noche se hizo eterna
y sobre tus ojos, lejanos,
aparecieron lucierganas
que ilumiban el sendero,
hacía la alma paterna.

Y la noche se hizo eterna,
para no escuchar el llanto
de las almas en pena,
y no despertar al cuervo,
que con el destino, alterna.

Y la noche se hizo eterna,
para no volver a ser jamás,
luz de día, mar serena,
pues jamás volverá,
el que fue en su día, mi linterna.

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